Sunday, May 2, 2010

Le Web, un arma potente


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Le chaotic stratas de Teheran, le collapso de un banca de Estonia, e le vigilantia del civitatanos chinese non es necessariemente le prime imagines que veni al mente quando on pensa del Web.

Nonobstante, le Web global es plus que un fonte de information o diversion. In medio del celebritates in Twitter, le absurde videos de YouTube, e le magazines virtual, le Web es un sito de un lucta serie que da poter al citatano ordinari e un voce pro le massas. Ma al mesme tempore iste systema de communication ha fortificate le controlo que le governamentos de omne le mundo pote emplear sur le populo que illos governa. Le libertate versus controlo es un vetule lucta que nunc ha essite transferite al spatio virtual.

In junio, 2009, le electiones presidential in Iran provocava violente protestas inter multe iranis. Le rete social Twitter transmitteva in linea omne iste eventos.

Como le protestas del opposition esseva reprimite, parve “tweets” describeva le chaos a personas in omne le partes del mundo. Le governamento irani, cognoscite per su intentos de filtrar e controlar le Web, non habeva successo in controlar le fluxo de information in ille momento. Twitter allertava le mundo sur un realitate que forsan non haberea potite esser revelate sin su uso proque le principal medios de communication foranee habeva essite expulsate o prohibite per le governamento irani.

In terminos de fluxo de communication, le phenomeno esseva tan succedite como impreviste. Mesmo le fundatores del compania, Biz Stone e Evan Williams, pareva un pauco surprendite que Twitter se habeva transformate a in un utensilio politic.

Le beltate del Web es que illo pote dar poter considerabile a ulle individuo. Un de illes es Austin Heap, un de ille juvenes genios del informatica de San Francisco qui resimilia multo a un astro in ulle film de fantascientia de Hollywood.

Quando eventualmente le autoritates irani comenciava a bloccar le connectiones pro evitar le continuation de iste fluxos de information, Austin e su amico Daniel Coloscione creava lor proprie forma de cybersystema: un programma con le nomine Haystack. Le programma permitte le iranis a accessar Internet de un maniera anonyme e adjuta a evitar le mechanismos de filtration imponite per le governamento.

Assi, desde un appartamento in San Francisco, Austin demonstrava que le Web pote superar frontieras national cultural e social. Con un computator e un connexion a Internet, in theoria ulle persona pote defiar le controlo authoritari.

Ma si iste rebellion in Iran demonstrava como le Web pote potentiar le massas, le eventos in Estonia in April de 2007 demonstrava como un “imperio” pote retornar le colpo.

Le detonante esseva le relocation de un statua, le Soldato de Bronzo de Tallin, desde le centro del citate a un cemeterio in un loco remote. Iste evento provocava duo noctes de disturbios in le capital de Estonia. Le russos ethnic se trovava indignate a causa del reubication de un icono national que symbolisa le victoria sovietic sur Germania durante le Secunde Guerra Mundial e le liberation de Tallin per le Armea Russe. Pro multe estonianos, nonobstante, le statua esseva un symbolo del oppression sovietic.

Tunc Estonia, un del nationes le plus connectite del Terra, esseva colpate per un attacco cybernetic multo sophisticate inundante le sitos Web con solicitudes de datos. Isto es cognoscite como un “attacco de Denegation de Servicio”.

Iste attacco paralysava le banca de Estonia, le servicio de novas, e le cyberpaginas del governamento. Le fonte del inundation de datos esseva localisate in Moscova.

Le autoproclamate autor del attacco esseva Konstantin Goloskokov, un membro de un movimento juvenil que appoia le governamento de Russia. Goloskokov non esseva plus vetule que 23 o 24 annos e non regretta le attaccos. Pro ille, Internet representava le forma le plus rapide de vengiar ille attaco al honor de su nation. Ben que ille assecurava que le governamento de Russia non esseva involvite de ulle maniera, multe estonianos considera que illo esseva un attacco perpetrate per le Stato russe.

Qui ha besonio de un combatto mano a mano quando tu pote crear un “botnet” (rete de computatores infectate) e attacar un omne un nation desde le conforto de tu proprie scriptorio?

Ante vinti annos, quando nasceva le Web, il esseva difficile imaginar que illo devenirea un instrumento politic e social de tal importantia. Ma illo es precisemente lo que sta a passar: le Web pare star a evolutionar se a devenir un del armas le plus potente de nostre epocha.

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La Web, un arma poderosa

Las caóticas calles de Teherán, el colapso de un banco de Estonia, y la vigilancia de los ciudadanos chinos no son necesariamente las primeras imágenes que se vienen a la mente cuando se piensa en la Web.

Sin embargo, la Web global es más que una fuente de información o entretenimiento. En medio de las celebridades en Twitter, los absurdos videos de YouTube y las tiendas virtuales, la Web es el sitio de una lucha seria que le da poder al ciudadano común y una voz a las masas. Pero al mismo tiempo este sistema de comunicación ha fortalecido el control que los gobiernos de todo el mundo pueden ejercer sobre el pueblo que gobiernan. La libertad versus control es una antigua lucha que ahora se ha trasladado al espacio virtual.

En junio de 2009, las elecciones presidenciales en Irán provocaron violentas protestas entre muchos iraníes. La red social Twitter transmitió en línea todos estos eventos.

Como las protestas de la oposición fueron reprimidas, pequeños “tweets” fueron describiendo el caos a personas de todo el mundo. El gobierno iraní, conocido por sus intentos de filtrar y controlar la Web, no logró en ese momento controlar la corriente de información. Twitter alertó al mundo sobre una realidad que quizás no habría podido ser revelada sin su uso, pues los principales medios de comunicación extranjeros habían sido expulsados o prohibidos por el gobierno iraní.

En términos de flujo de comunicación, el fenómeno fue tan exitoso como inesperado. Incluso los fundadores de la compañía, Biz Stone y Evan Williams, parecían algo sorprendidos de que Twitter se hubiera transformado en una herramienta política.

La belleza de la Web es que puede darle poder considerable a cualquier individuo. Uno de ellos es Austin Heap, uno de esos jóvenes genios de la informática de San Francisco que se parece mucho a una astro en cualquier película de ciencia ficción de Hollywood.

Cuando eventualmente las autoridades iraníes empezaron a bloquear las conecciones para evitar la continuación de estos flujos de información, Austin y su amigo Daniel Coloscione crearon su propia forma de ciberasistencia: un programa llamado Haystack. El programa le permite a los iraníes acceder a Internet de forma anónima y ayuda a evitar los mecanismos de filtrado impuesto por el gobierno.

Así, desde un apartamento en San Francisco, Austin demostró que la Web puede superar fronteras nacionales culturales y sociales. Con un ordenador y conexión a Internet, en teoría, cualquier persona puede desafiar el control autoritario.

Pero si bien esta rebelión en Irán demostró cómo la Web puede potenciar a las masas, los acontecimientos en Estonia en abril de 2007 demostraron cómo un “imperio” puede devolver el golpe.

El detonante fue el traslado de una estatua, el Soldado de Bronce de Tallin, desde el centro de la ciudad a un cementerio en un lugar remoto. Este evento provocó dos noches de disturbios en la capital de Estonia. Los rusos étnicos estaban indignados por la reubicación de un icono nacional que simboliza la victoria soviética sobre Alemania durante la Segunda Guerra Mundial y la liberación de Tallin por el Ejército Rojo. Para muchos estonios, sin embargo, la estatua era un símbolo de la opresión soviética.

Entonces Estonia, una de las naciones más conectadas de la Tierra, fue golpeada por un ataque cibernético muy sofisticado inundando sus sitios Web con solicitudes de datos. Esto es conocido como un “ataque de Denegación del Servicio”.

Este ataque paralizó el banco de Estonia, el servicio de noticias y las ciber páginas del gobierno. La fuente de la inundación de datos fue localizada en Moscú.

El autoproclamado autor del ataque fue Konstantin Goloskokov, un miembro de un movimiento juvenil que apoya al gobierno de Rusia. Goloskokov no era mayor de 23 o 24 años y no se arrepientía de los ataques. Para él, Internet representaba la forma más rápida de vengar ese ataque al honor de su nación. Aunque aseguró que el gobierno de Rusia no estuvo de ninguna manera involucrado, muchos estonios consideran que fue un ataque perpetrado por el Estado ruso.

¿Quién necesita un combate mano-a-mano cuando puedes crear una “botnet” (red de computadoras infectadas) y atacar a una nación entera desde la comodidad de tu propio escritorio?

Hace veinte años, cuando nació la Web, era difícil imaginar que se convertiría en instrumento político y social de tal importancia. Pero eso es precisamente lo que está sucediendo: la Web parece estar en camino de convertirse en una de las armas más poderosas de nuestro tiempo.

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The Web, a powerful weapon

The chaotic streets of Tehran, the collapse of a bank in Estonia, and the monitoring of Chinese citizens are not necessarily the first images that come to mind when you think of the Web.

However, the World-Wide Web is more than a source of information or amusement. Amid the celebrities on Twitter, the absurd videos on YouTube, and online stores, the Web is the site of a serious struggle that empowers ordinary people and provides a voice for the masses. But this system of communication has simultaneously strengthened the control that governments around the world can exert on the people they rule. Freedom versus control is an old struggle that has now been transferred to the virtual space.

In June, 2009, the Iranian presidential elections caused violent protests among many Iranians. The social network Twitter broadcast all these events on line.

As opposition protests were suppressed, little “tweets” described the chaos to people around the world. The Iranian government, known for its attempts to filter and control the Web, was not then able to control the flow of information. Twitter alerted the world to a reality that may not have been revealed without its use since major foreign media had been expelled or banned by the Iranian government.

In terms of communication flow, the phenomenon was as successful as it was unexpected. Even the founders of the company, Biz Stone and Evan Williams, seemed a bit surprised that Twitter had become a political tool.

The beauty of the Web is that it can give considerable power to any individual. One of them is Austin Heap, one of those young computer wizards of San Francisco who greatly resembles a star in any Hollywood science-fiction film.

When the Iranian authorities eventually started to block connections to prevent the continuation of these information flows, Austin and his friend Daniel Coloscione created their own form of cyber assisstance: a program called Haystack. The program allows the Iranians to access the Internet anonymously and helps avoid the filtering mechanisms imposed by the government.

Thus, from an apartment in San Francisco, Austin showed that the Web can overcome national cultural and social boundaries. With a computer and Internet connection, in theory anyone can challenge authoritarian control.

But if this rebellion in Iran demonstrated how the Web can empower the masses, the events in Estonia in April, 2007, showed how an “empire” can strike back.

The trigger was the relocation of a statue, the Bronze Soldier of Tallinn, from the downtown area of the city to an cemetery in a remote location. This event triggered two nights of rioting in the capital of Estonia. Ethnic Russians were outraged by the relocation of a national icon that symbolized the Soviet victory over Germany during World War II and the liberation of Tallinn by the Red Army. For many Estonians, however, the statue was a symbol of Soviet oppression.

Estonia, one of the most connected nations on Earth, was then hit by a sophisticated cyber attack flooding its Web sites with data requests. This is known as a “Denial of Service attack.”

This attack paralyzed the Bank of Estonia, the news service and the cyber pages of government. The source of the flood of data was located in Moscow.

The self-proclaimed author of the attack was Konstantin Goloskokov, a member of a youth movement that supports the Russian government. Goloskokov was no more than twenty-three or twenty-four years old, and he does not regret the attacks. For him, the Internet represented the fastest way to avenge that attack on the honor of his nation. Although the Russian government said it was not in any way involved, many Estonians believe that it was an attack by the Russian state.

Who needs hand-to-hand combat when you can create a “botnet” (network of infected computers) and attack an entire nation from the comfort of your own desk?

Twenty years ago, when the Web was born, it was hard to imagine that it would become political and social instrument of such significance. But that is precisely what is happening: the Web seems to be destined to become one of the most powerful weapons of our time.

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